No puedo desprenderme de una sensación desagradable cada vez que alguien se porta mal conmigo sin motivo -es decir, sin ser una respuesta a ningún estímulo negativo por mi parte, aunque sea una equivocación-. Más jodido es aun si, para colmo, has estado portándote bien con esa persona.
Mando un mensaje a la humanidad:
<<No hace falta que me hagáis ningún favor pero, ¡joder! ¡No me jodais! -valga la redundancia-.>>
Lo que pretendo es vivir tranquila. Siento interactuar con vosotros, pero es INEVITABLE. De verdad, lo siento.
Creed si os digo que he intentado vivir en una burbuja. Pero, finalmente, no lo conseguí.
Luego está el tema de la familia - muy en auge en estas fechas-. ¿De verdad los queremos por ser de nuestra sangre? ¿No os parece más bonita la amistad ya que eliges a quien querer?...
Déjalo Inma...Todo el mundo puede acabar jodiendo.
Nos portemos como sea, no podemos esperar a que la otra persona haga lo mismo. Ésa es la clave de la felicidad: hacer lo que creemos que es conveniente y mejor, más que nada por nosotros mismos, sin esperar nada a cambio.
ResponderEliminarY lo de la familia, nosotros queremos a nuestra familia no sólo por tener la misma sangre, sino porque es nuestra familia, es innato.
Bienvenida al mundo bloguero, ya te sigo, ¿eh? Espero que aproveches ese potencial que tienes :D Un beso fuerte y disfrutemos de la vida misma!
Cuando la tarde languidece, renacen las sombras. Y en su quietud los cafetales parecen decir esa triste canción de amor de la vieja molienda, que en el letargo de la noche se deja sentir...
ResponderEliminarPues te ha quedado chulo.
Y sobre la familia, ya me contarás cuando además, tengas la de tu pareja.
Esteban, se puede ser dilomático con los ajenos, pero no con las carnes de tus carnes en plena barbacoa...
ResponderEliminarEso de la diplomacia con la familia ajena, ¿Se vende en tiendas?
ResponderEliminar